Puertos del País Vasco. Laburdi

PUERTOS DE LABURDI

Cruzamos el río Bidasoa, frontera con Francia, por el puente internacional de Santiago y llegamos a Hendaia. En el corazón de la bahía de Txingudi, ensenada de “Oiasso”, se conocen asentamientos humanos con anterioridad a los romanos. Su tradición marinera llega desde entonces.

Hasta bien entrado el siglo XX los recursos más importantes provenían de la pesca. La crisis en la que se vio envuelto el sector redujo significativamente su flota. Las actividades portuarias se trasladaron a Ciboure-Saint Jean de Luz. Los terrenos ocupados por sus muelles y la lonja para subasta de pescado se pusieron a la venta. Gran parte fueron comprados el grupo “Decathlon”. En ellos su filial “Tribord”, especializada en ropa y material marítimo-deportivo, instaló su Centro de Investigación y Desarrollo. En la actualidad el turismo, la actividad transfronteriza y el trafico de su estación ferroviaria internacional son el sostén de la economía de este municipio.

El nuevo PUERTO de HENDAIA se construyó en la punta de Sokaburu. Frente a Hondarribia, en la marisma posterior a la playa, en la desembocadura de la Bahía de Txingudi. Dedicado, desde 1993, al recreo y la actividad deportiva, tiene capacidad para 853 plazas y una infraestructura de servicios de calidad. Es también embarcadero de las lanchas que unen las dos márgenes del Bidasoa.

Sobrepasando los tres kilómetros de la playa de Hendaia tomamos la “Route de la Corniche”. Justo a su inicio encontramos le “Chateau d´Abadie”. Residencia de este ilustre explorador, astrónomo y lingüista en el siglo XIX y hoy convertido en museo. Por un sendero, sobre los acantilados (Flysch), escuchando el sonido de las olas del mar, llegamos a la pequeña bahía de Sokoa. Allí desemboca el rio Untxin. Es un barrio de Ziburu. El muelle y, sobre él, una torre fortaleza, construida en tiempos del rey Henry IV, para defensa de San Juan de Luz y pueblos circundantes, presiden el PUERTO de SOKOA. Es una dársena destinada a pequeñas embarcaciones y a los deportes náuticos. Ofrece también servicios de astillero, reparación, carenados y puesta a punto.

El PUERTO de ZIBURU (Zubiburu) fue un barrio de Urrugne hasta 1603, cuando Henry IV le concedió su autonomía municipal. Un pueblo, de tradición agrícola y pescadora, hoy con marcada actividad turística. Dedica su calle principal, el “Quai Ravel” con anterioridad “Quai de la Nivelle”, al destacado compositor musical Maurice Ravel nacido en la localidad, autor del mundialmente conocido “Bolero de Ravel”.

Sobre los habitantes de este pueblo, Pio Baroja, en sus escritos sobre el País Vasco, recuerda que existía una comunidad conocida como los “Cascarots”. Dedicados a profesiones humildes, herreros, pescadores, sardineras o sencillamente artesanos, el escritor presuponía su origen “agote”, un tipo de personas discriminadas entre los vascos desde siglos atrás.

Donibane Lohitzun y Ziburu, separados por un puente, han estado siempre ligados en el pasado. Aunque distintos, comparten tradición marinera y pescadora, en su momento corsaria, que llega de siglos atrás. Utilizan la misma ensenada que forma el río Nivelle en su desembocadura. Con muelles diferenciados, participan del mismo puerto.

San Jean de Luz fue el escenario de la boda de Luis XIV, el 9 de junio de1660, con la infanta española María Teresa de Austria. Culminación de la “Paz de los Pirineos” que puso fin a décadas de enfrentamientos entre España y Francia. Cuarenta años después, el nieto del “ Rey Sol”, Felipe de Anjou, Felipe V de España, instauraría la dinastía borbónica en España.

Durante la dictadura del general Franco en España, Donibane Lohitzun fue residencia y refugio de numerosos militantes de la “Resistencia Vasca”.

Entre callejuelas, perduran palacetes y edificios que dieron cobijo a los asistentes a la boda real que siguen haciendo las delicias de los visitantes a esta localidad netamente turística.

Actualmente la actividad pesquera del País Vasco francés se concentra en el PUERTO de St. JEAN de LUZ/ CIBOURE. Atiende la actividad de un cuarentena de barcos que dan trabajo a 250 marinos y pescadores. Se dedican a la pesca de bajura, de litoral y a la recolección de algas. Además de ventas al por mayor, sus instalaciones ofrecen pescado al minorista. Dado el carácter turístico local, el puerto mantiene muelles y servicios destinados a las embarcaciones de recreo.

Camino por la carretera de la costa nos encontramos con el minúsculo PUERTO de GUETHARY. Su propio nombre remonta la tradición pesquera de esta ensenada a épocas romanas. “Cetaria” se denominaba, en aquellos tiempos hoy remotos, a lugares de la costa donde se levantaban factorías de salazón y conservas para surtir al Imperio. Si no fuera suficiente para explicar la tradición de esta localidad, su propio blasón, al igual que algunos otros, de la costa vasca, representa un vigía en un promontorio y unos pescadores arponeando una ballena.

En esta pequeña cala, la pesca de litoral se mantuvo activa hasta el primer tercio del siglo XX. Hoy resulta difícil imaginar su pasado ballenero y pescador, cuando toda su infraestructura portuaria consiste en un pequeño espigón y una rampa para “txalupas”, con una serie de rudimentarias argollas a modo de amarre.

Sus infraestructura se adecúan al ocio, al windsurf o al paseo marítimo. Actividades propias de una localidad donde el turismo de playa y sol es fuente principal de recursos.

PORT VIEUX en BIARRITZ

Bordeando las playas de Bidart, y su cementerio a ras de carretera envolviendo la iglesia, llegamos a Biarritz.

De ser una pequeña aldea de pescadores, con una excelente atalaya de vigilancia marinera, a partir del siglo XIX se convirtió en un balneario de la aristocracia europea.

La Emperatriz Eugenia de Montijo decidió pasar una temporada de relajo en el lugar y, su esposo, Napoleón III le construyó su palacio. Este hecho fue suficiente aliciente para atraer a toda la aristocracia de Europa a estas playas. Biarritz se convertía así en “la reina de las playas y la playa de los reyes”.

Desde entonces se mantiene su prestigio turístico aunque sus modelos hayan cambiado. Hoy, las aguas de la gran playa están más frecuentadas por “surfistas” y sus tablas que por las sombrillas de los “bañistas”.

El PUERTO de BIARRITZ , al pie de la iglesia de Santa Eugene, es un embarcadero entre peñascos dividido en compartimentos irregulares. Con la marea baja los barcos quedan varados en la arena. Su acceso, dificultoso, está limitado a embarcaciones de poca eslora. Falto de servicios portuarios, varios restaurantes ocupan el lugar de la explanada destinada antaño a la descarga del pescado. Lo que fue el primer puerto de la ciudad, conocido como “PORT VIEUX”, es una pequeña playa al fondo de una ensenada protegida de vientos y oleaje. Lugar idóneo para baños de mar, sin riesgo de corrientes y oleajes peligrosos.

Seguimos la franja del litoral junto a las playas de la “Chambre d’Amour”, en Anglet, y llegamos a Baiona, punto final de nuestro recorrido portuario en el País Vasco. Allí confluyen el río Nive y con el Adour antes de alcanzar el océano. Esta población se fundó el año 950 sobre el terreno que ocupaba un castro romano conocido por “Lapurdum” , nombre adoptado por la provincia costera del País Vasco francés. Sub-Prefectura del Departamento de Pirineos Atlánticos es una ciudad de servicios, comercial, con industrias químicas y metalúrgica.

La actividad del PUERTO de BAIONA se conoce de siglos atrás. Las mayores dificultades para mantener su actividad fueron los bancos de arena. Llegaron a desplazar la desembocadura del río más de 25 kilómetros hacia el norte. Reconducida la desembocadura a base de espigones y grandes obras para la estabilidad de los arenales, el puerto de Baiona inició una nueva andadura.

Está considerado el noveno puerto comercial de Francia, pueden recibir buques de hasta 20.000 toneladas. Repartidos sus muelles en las dos riberas del río trabajan con productos químicos e industriales. En la margen izquierda hay muelles utilizados por patrulleras de la armada en sus labores aduaneras y de vigilancia marítima. Más próximos a la desembocadura se encuentran los pantalanes destinados a las embarcaciones de recreo.

Al centro de la vieja ciudad ya no llegan los veleros de antaño. Junto al muelle del teatro queda amarrada una simbólica “Peniche”. Ayuda a recordar tiempos de veleros y bergantines, de piratas y corsarios, en los muelles de la Nive, también de pescadores.

Texto y fotos Josu Bilbao Fullaondo

 

 

 

 

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